La Moda de Innovar

La Moda de Innovar

No hay duda que promover la innovación esta de “moda”,  prueba de ello lo vimos en la última CADE 2016. Innovación fue una de las palabras mas usadas y, creo, la más recurrente en los discursos de los connotados expositores. El Perú, es uno de los países que menos incentiva el desarrollo e investigación. Según el índice de Innovación Global (GII), nuestro país se encuentra en el puesto 71 de 141 economías y noveno en la lista regional.

Siendo así hay que proponer y generar espacios de discusión sobre los retos y oportunidades para contribuir a la construcción de un Perú desarrollado y para lograr este objetivo se debe tener muy claro que la innovación es un estándar para el progreso mundial.

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Según Ian Vásquez, investigador del Instituto Cato, “En la medida que se puede incrementar la innovación, toda la economía se beneficia, incrementando así la riqueza no solo de la empresa particular favorecida sino del país entero. Y si se subsidia la investigación científica –algo que es costoso y con rendimientos a veces muy a futuro– los nuevos conocimientos lograrán avances tecnológicos de los que todos nos beneficiaremos”.

La experiencia señala que la idea general es que el Estado es el llamado a incentivar tales actividades, pues el sector privado no tiene el estímulo para ser más innovador. Sin embargo, un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sobre las fuentes del crecimiento en los 21 países más avanzados, encontró, para sorpresa de todos, que la investigación y desarrollo (I&D) financiada por el sector privado produce crecimiento económico, mientras que la I&D financiada por el sector público no tiene impacto económico alguno.

Para Mario Aníbal Romero Lévera, socio de ADEC, “una de las razones por las que no se otorga alta prioridad a la innovación en el sector público es que ésta es concebida como una labor opcional o una carga adicional en las tareas de los funcionarios, y no como una actividad estratégica para la planificación de políticas. Las políticas de innovación tradicionales no suelen tomar en cuenta al Estado como agente de innovación, sino que más bien le otorgan un papel promotor a través de políticas explícitas de fomento de innovaciones, cuyos beneficiarios suelen estar fuera de la administración pública”.

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Todo esto obliga que los funcionamientos y desempeños del Estado se adapten “creativamente” para hacer frente a los nuevos desafíos. Es por esto que urge empezar a concebir la innovación desde dentro del Estado, evolucionando hacia una administración pública que permita aprender más de sí misma y de casos provenientes de la sociedad civil y del sector privado. Esto permitiría la continuidad y adaptación de buenas prácticas y casos exitosos de gestión, así como la asimilación de lecciones aprendidas derivadas de intervenciones fallidas.

Finalmente, independientemente de los cuestionamientos y de los miles de diagnósticos, no quepa duda que el Estado debe aprender a innovar y para ello debe aprovechar el valor del conocimiento acumulado en las instituciones estatales y revalorar a sus personas. Existe al interior del Estado un enorme potencial para alimentar la innovación en la gestión pública si, ese conocimiento, es debidamente documentado, sistematizado y difundido.

 

Acerca de El Autor

Khaled Jaime Servidor Publico convencido que la meritocracia es pilar para la excelencia en los servicios al ciudadano. Especialista en Innovación Pública y Analista en Gestión Migratoria, también soy Administrador y tengo un Máster en Gerencia Pública. Apasionado por la innovación y el conocimiento libre. Siempre aprendiendo, difundiendo y aplicando lo aprendido.